Extrañezas literarias... por Juleia Maris

Si a cada paso extrañas un eco... Si en cada día añoras expectante la noche... Si te sientes un extraño inmerso en este extraño mundo... Este es un lugar para nuestras extrañezas literarias de cada día. Los invito a leerme y a leerse, a escribir y a escribirme. Que cada texto- poema- cuento- lo-que-sea se convierta en un campo de contienda reflexiva, crítica y literaria.

. :: Juleia Maris :: .

martes, 29 de diciembre de 2009

Cuaderno nuevo

Como en un cuaderno nuevo, nuevito, de esos que nos compramos los escritófilos para estar preparados por si nos agarra un ataque de poesía. Como en hojas blancas, vírgenes, inmaculadas...
Un nuevo año comienza y podemos empezar de nuevo. Todos los errores quedan atrás (ja!, eso quisiera!) y pareciera que todo vale, que nuestra cuenta corriente con la Vida queda en cero. Y podemos volver a retirar vales...
Un nuevo año comienza, y en nuestra Historia personal se estrena un nuevo capítulo. Y está en cada uno de nosotros, el que sea bueno, malo, o mediocre. Hay que animarse a escribir estas páginas blancas con tinta roja,  brillante, para que quede bien claro quiénes somos. Y a dónde vamos y qué queremos.

Me alegra saber que este nuevo cuaderno que me está esperando, no es igual a los anteriores. Me alegra saber que a este nuevo cuaderno también lo leerán otras ojos, y que no morirá en mí. Me alegra saber que la historia que escribo en el cuaderno se perpetúa en otras personas, en sus lectores. 
Estos lectores son, ni más ni menos, que ustedes, mis queridos amigos bloggers.
Gracias por estar ahí, por acompañarme (ah, cierto que aquí se dice "seguirme"). Gracias por leerme de vez en cuando. Incluso gracias a aquellos que sólo alguna vez esporádica pasaron por mis letras. Si alguna frase les quedó en la memoria, ya estoy satisfecha. Y mi cuaderno ya tiene sentido extra.
Fiel a mi estilo, no les deseo buen año. Les deseo buenaventura en la elección de las historias que escribirán en sus respectivos cuadernos. Que estén llenos de aventuras mágicas, y de hadas que los cubren del polvo de la felicidad.
Y, como siempre, QUE  esa energía que nos rodea, LA FUERZA, los envuelva y los llene de dicha, que los lleve hacia las personas que aman, y que LOS ACOMPAÑE.


Mucha Luz!!
                           Juleia Maris

lunes, 30 de noviembre de 2009

No a los cohetes!

Basta de cohetes en navidad y año nuevo! Por la salud de nuestras mascotas y nuestra propia salud... Digamos NO a los cohetes! No compres cohetes, o tirálos en tu propio living, si tanto te gustan...

En estas fiestas, digamos NO a los cohetes. Hay mil otras maneras de festeja, sin tener que ver a nuestros pichichos escondidos debajo de la cama del miedo. Pidamos a nuestros vecinos que no tiren más cohetes, por favor!!

Gracias. 

http://www.facebook.com/album.php?aid=124218&id=180090794042&saved#/pages/No-a-los-cohetes/180090794042?ref=mf


sábado, 21 de noviembre de 2009

Comienzos desgarrados


En la primera jornada
se desbordaron los álamos.
El silencio bien hecho cuesta,
martiriza y conmueve
hasta las lágrimas de madreselva.
El desgarro llega, y no parte;
el desgarrado parte, y no se va.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Bella

Mírame, por favor,                                               
aquí estoy con mi dolor. 

Ella dió, un paso atrás, 
un adiós, y no queda más.    
 Bella, bella al anochecer,  
sólo para mí, bella.


Ella todo me lo dió,  
desde el alma hasta la piel. 
Fue mi verso y mi papel, 
fue mi amiga y fue mi amor.


Conocía mi interior 
como bola de cristal, 
me alejó de todo mal, 
me dió su corazón.


Si la ves alguna vez,  
díle que yo la sigo amando. 
Bella, bella al anochecer... 
Aquí estoy, tan mal, tan sola...





A veces siento que has sido un sueño, un hermoso sueño, del que desperté una noche, la del once de noviembre de 2005. 
Ahora sé que no le temo a la muerte, porque el día que muera será el día en que te volveré a abrazar. 
Desde que te fuiste, que necesito cerrar los ojos de vez en cuando, porque es la única manera en que te puedo volver a ver junto a mí.


Por tí, por tus bigotes y tu nariz de bellota. 
Te quiero. 
Estás conmigo, como la Fuerza. 
Siempre.

miércoles, 28 de octubre de 2009

El sobre

Esta es una historia que me contaron una noche cerrada. No sé si la ausencia de luna ha afectado mi recepción del relato, pero sí sé que si me lo hubieran contado una noche de luna llena, no me hubiera causado el mismo efecto.
Cuenta la historia que había un chico, al que mi relator llamó Facundo, que estaba muy, pero muy enamorado de una chica a la que llamaremos, no sé..., Rosario. El tema es que Rosario y Facundo eran amigos, desde chiquitos. Y una mañana estival, Facundo despertó con la convicción de que se había enamorado de su amiga. Se desató una lucha en su interior, ya que, mientras su Corazón le pedía desesperadamente que le grite su amor a Rosario, su Conciencia le rogaba con cautela que no se precipite, que piense en todos los pro y los contra de decírselo, en los beneficios y en las contrariedades que podrían acaecer por esa confesión ultra profunda. En esa lucha, ganó, por el momento, la Conciencia.
Pasó el tiempo (¿Años?, ¿Meses? ¿Quién sabe? Al estar enamorado, minutos pueden transformarse en horas, días pueden trucarse en meses, meses en... siglañonías*), y Facundo había aprendido a convivir con el secreto del amor. Pero una tarde de invierno, Facundo recibió una carta misteriosa. En un sobre más añejo que el mismo tiempo, en el que figuraba su nombre completo, y no tenía remitente alguno, una carta escrita con tinta negra como la noche, le auguraba sólo 7 días de vida. Facundo, asustado, le rompió en mil pedazos y la arrojó a la basura. Con sorpresa vió que los pedacitos salían del tacho y se volvían a armar, cayendo suavemente sobre la mesa del living. Sonó el timbre, y la madre de Facundo fué a ver quién era. Una muchacha joven le dijo que le avise a Facundo que no debe ignorar las cartas del destino. Desesperado, Facundo salió corriendo a la calle. Atravesando la plaza, pensó que si era cierto sólo le quedaban 7 días de vida, tenía que jugarse y decirle a Rosario lo que sentía, no importaba si eso implicaba tirar a la basura una amistad de toda una vida, pero no podía morir sin decírselo, no podía, no debía (por suerte, Corazón estaba empezando a ganar la partida).
Pero, al cruzar a toda carrera la Avenida de los Álamos, el coche blanco patente ACC777 no lo vió a tiempo, pero él si tuvo tiempo de verlo bien desde el asfalto, desde abajo.
Conciencia se preguntó por qué, por qué había dejado que corra de esa manera, a lo loco. Corazón no se preguntó nada, porque se estaba quedando sin energías como para andar pensando en ñañerías como ésa.
En la ambulancia, Facundo sólo pensó en verla, en ver a Rosario, en decirle, en hablarle, en ver su pelo, su largo pelo castaño, sus ojos verdes como el mar, su sonrisa, su hermosa sonrisa fresca y amplia, ésa que cada vez que ella sonríe, él siente que el cielo se abre y bajan sobre él todos los ángeles y arcángeles.
Una muchacha de largo pelo castaño subió a la ambulancia y se sentó al lado de Facundo. Él, feliz de verla, y tratando de articular las palabras de una manera coherente, le dijo: “¡ Rosario! Me moría.... de ganas... de verte...Dame... tu mano...Estás fría... ¿Tenés frío?...Estás... pa...li...da...”. La muchacha lo miró deliciosa e inerte, y le contestó: “Querido Facundo, lamento que mi carta te haya llegado con una semana de retraso, pero ya es hora de irnos...”. Facundo nunca escuchó esas palabras, se fué con la certeza indesafiable de que Rosario estaba con él, para siempre.
Así terminó esta historia. Primero no la creí, pero en la oscuridad de la noche, me pareció ver un sobre que volaba por el campo. Un sobre de papel amarillento y añejo.
FIN


*: Siglañonía: es una medida de tiempo inexacta, puede equivaler tanto a siglos, como a años, como a días, dependiendo del estado de ánimo que tenga quien utilice el término.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Nebulosas


Confusión. La Nebulosa me sorprende a cada instante, me atrapa, me obliga a replegarme, me quita la respiración.
La Nebulosa me envuelve. Nada parece tener sentido. Mi cabeza es una licuadora, un mortero en el que se muelen las ideas, y donde todo se hace polvo. Me pierdo en la Nebulosa y nada tiene sentido, nada me llega, nada parte de mí. Soy un ente, soy una molécula, soy parte de ella.
La Nebulosa.
La Nebulosa me lleva y no consigo hacer nada,  ni intentar evitarla, ni gritar. Ni grit...